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REPORTAJES METROPOLITANOS

POR MIS PLUMAS

POR MIS PLUMAS

* CON LA ESPADA DESENVAINADA
 

Por ELVIA ANDRADE BARAJAS
Dicen que el que nunca ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver, y tal parece que eso es lo que le ocurre al presidente municipal perredista electo de Ecatepec, ya que esta impaciente de tomar el poder y anda con la espada desenvainada dispuesto a cortar cabezas de todo lo que huela a PRI.
En “radio pasillo Ecatepec” los trabajadores cuentan que hace unos 15 días, Gutiérrez Cureño entró al Palacio Municipal con desplantes de prepotencia y aires de “nuevo rico y poderoso”.
Exigió hablar con el alcalde priísta Eruviel Avila Villegas, quien no lo recibió porque no estaba agendado.  Al sentirse mal atendido,  lanzó improperios y advertencias contra todos.
La extraña actitud de Gutiérrez Cureño fue muy criticada por  el personal del ayuntamiento, que trabaja horas extras en la preparación de la entrega recepción, a fin de evitar el más mínimo error administrativo, ya que saben que con cualquier cosa, el nuevo munícipe será implacable y cortará la cabeza del que sea.
El otrora ambiente de seguridad que se respiraba en el municipio más poblado de Latinoamérica, se tornó difícil e incierto para la gente de confianza del presidente municipal Eruviel Avila Villegas, quien ganó la diputación del XXI distrito electoral, en las elecciones del 12 de marzo pasado,  lo que curiosamente le garantiza fuero constitucional contra las acciones que pudiera tomar en su contra su sucesor.
Hace un par de décadas, Gutiérrez Cureño empezó a darse a conocer como un líder juvenil muy activo.  Era delgado, bajo de estatura, vestía jeans, playeras, chamarra de mezclilla y casi siempre traía al hombro su mochila de estudiante de Ingeniería, lo mismo que a su novia, quien al parecer después fue esposa, de la que dicen se divorcio.
En esos tiempos, José Luis era un  muchacho romántico y defendía los derechos humanos.
En varias ocasiones dijo “ningún poderoso es importante si no siente compasión por los que fallan, deben ser humildes, sencillos, mansos, porque si no se pueden dominar a sí mismos, no podrán dominar a los demás”.
Cuando fue diputado y luego secretario general del PRD edomex, criticaba agriamente la pedantería y soberbia del panista Agustín Pastrana Hernández, quien ganó por “el efecto Fox”,  la alcaldía de Ecatepec en las elecciones federales del 2000.
Pastrana Hernández sólo fue regidor del Ayuntamiento. Al llegar al poder municipal, enloqueció: cambió sus actitudes modestas por pedantería, transformó su peinado, su forma de vestir, se cambió de casa, de carro, se pagó un sueldo de 450 mil pesos, pese a que pregonaba gobernar un municipio en la miseria.
Esto, Gutiérrez Cureño,  lo calificaba como “el Síndrome de Estocolmo”, un mal, decía “que da cuando el poder llega de repente y no se está preparado para él”.
La voracidad de Pastrana la castigó el pueblo en las urnas y regresó al poder al PRI, con Eruviel Avila Villegas, y en los comicios pasados retiró su apoyo al tricolor porque su candidato Pablo Bedolla López no convenció a la gente, que inevitablemente votó “por el que aparece en la foto junto a López Obrador”.
Frente a este panorama, Gutiérrez Cureño no debe olvidar que él ganó por el “efecto Peje” y si no cumple reproducir en Ecatepec el modelo de gobierno de Andrés Manuel López Obrador en el DF, en el que destaca la pensión a los viejitos, madres solteras, así como préstamos para construcción de viviendas o adquisición de las mismas, fracasará, y la gente seguirá en su búsqueda de un partido que resuelva sus problemas sociales y existenciales.  De ocurrir esto, en Ecatepec, la ciudadanía dibujará un arco iris electoral preocupante.  

Sin embargo, Cureño le echará la culpa de todos sus males a sus antecesores, principalmente a los priístas, a los que hoy acuso ante el gobernador tricolor Enrique Peña Nieto, con quien se reunió junto con otros alcaldes perredistas, de sostener una guerra sucia postelectoral, en la que lo acusan hasta de estar involucrado con el narcotráfico, por lo que demandó al mandatario estatal frenar estas agresiones, así como las cometidas contra su hijo, su suplente y su cuartel.

Antes de la entrevista con Peña Nieto, se le inquirió, telefónicamente, al respecto y dijo:

“No hay agresiones. Bueno sí, pero por qué no vas a las conferencias de prensa.  Ahí te enteraras de todo.

-- ¿Puede darme una entrevista exclusiva?

“No, no tengo nada que decir”

-- “Y, la agresión a su hijo, a su secretario a su cuartel, que lo investigan por narcotráfico?..

“ ¿ Quién dijo eso?”

-- Esta publicado en varios medios.

“Es Mentira”

-- ¿Entonces no hay enfrentamiento con el PRI ni con sus militantes. No hay guerra pos electoral?

“Bueno sí y no, pero mejor ve a las conferencias de prensa los lunes.  Te voy a comunicar con mi asistente en comunicación social, ella te dará todos los datos. Por el momento no puedo hablar mucho, voy manejando. Nos vemos”

“Hola, soy Elizabet Tinoco,  ¿tu quién eres?

Al escuchar su nombre, los recuerdos entraron en automático. Elizabet Tinoco trabajaba en la Dirección de Comunicación Social de Ecatepec, en un gobierno priísta, y  de ahí brincó a una corresponsalía en El Universal, distinguiéndose siempre por su austeridad y seriedad.  Después de un tiempo de trabajo profesional se casó, dejó “al águila” y ahora reaparece en escena. Seguramente será la vocera oficial de Gutiérrez Cureño.

elviaandrade1@hotmail.com

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